DISFRUTANDO DE SER CÓMPLICE DEL JUEGO DE UNA GRAN PAREJA

25.05.2017

Hace unos días me contactó el marido de una amiga (vamos a llamarlo Sandro), porque él quería brindarle una experiencia morbosa como regalo a su mujer (la llamaré Ana). 

En primer lugar, me encanta saber que hay parejas que se quieren y se desean tanto, que, después de más de dos décadas juntos, siguen buscando cómo sorprenderse mutuamente con "regalos" especiales llenos de imaginación y sensualidad. En segundo lugar, me siento tremendamente halagada y honrada de que piensen en mí para formar parte de sus fantasías. Y, por último, me encanta colaborar a hacer feliz a la buena gente que aprecio y más aún si supone un excitante juego donde yo también disfrutaré especialmente. Así que, fui todo oídos para la propuesta de Sandro.

¿En qué consistía el elaborado plan de Sandro? Él llevaba ya meses enviando correos electrónicos a su mujer en nombre de una "admiradora" anónima (llamémosla Daina). Daina le explicaba en esos correos a Ana cómo la conoció un día, a Ana, en su trabajo y se quedó prendada de ella, aunque nunca más volvió a verla, pero que no podía borrar de su mente su cara, su cuerpo y, sobretodo, sus ojos de gata. Daina insistía en que haber conocido a Ana le había despertado la curiosidad por tener una experiencia sexual con una mujer, que su sensualidad la había cautivado. Y, finalmente, tras tanto tiempo de intercambio de correos, se planteó la posibilidad de "conocerse" en persona y dejarse llevar por lo que el cuerpo y la mente pidieran. Allí ya entré yo en escena, preparando la cita, el lugar, la hora...y proponiéndole a Ana el encuentro.

¿Y cómo fue el gran día del esperado encuentro? Conociendo a Ana y siendo parte de su círculo de amistades, fue muy divertido vivir cómo ella se mostraba nerviosísima en todo lo que se refería a la "cita" con la "desconocida". En un grupo de whatsapp llegó a comentar todo su nivel de excitación y de inseguridad con respecto al encuentro. Incluso estuvo a punto de no ir a la cita. Suerte que Sandro, nuestro gran inventor de juegos morbosos, se encargó de que ella estuviera en el lugar concretado a la hora que tocaba y de que no tuviera opción de escabullirse. Y todo este juego me divertía tanto y me provocaba tanto morbo que yo también estuve desprendiendo energía y sensualidad durante todo el día.

Llegó el momento. Ella estaba en el fondo del bar, en le rincón donde le había pedido que estuviera. Desde esa posición ella no podría ver quién entraba hasta que tuviera a la persona delante. Y allí aparecí yo...En cuanto me reconoció, se echó a reír con ojos traviesos, esos ojos de gata que tiene Ana y que me vuelven loca. Y no dudó en abrazarme y besarme al instante. Estuvimos un ratito poniendo nervioso al personal del bar, entre besos y toqueteos y, finalmente, le propuse que me acompañara a mis "aposentos". 

Una vez en mi casa, se desató todo el fuego que no habíamos tenido todavía nunca la oportunidad de vivir las 2 juntas a solas. Reconocimos con detalle y mutuamente cada rincón de nuestros cuerpos. Y también jugamos con un amplio surtido de complementos eróticos. Tras un par de horas de fogosa sexualidad, sabiendo que Sandro, siempre tan atento, estaría cerca, esperando para recoger a Ana donde ella le indicara, decidimos hacerle un regalo, ya que él había sido tan inmensamente generoso con nosotras. Así pues, lo invitamos a disfrutar de un trío con nosotras, en el que él gustosamente se entregó a los placeres que le ofrecimos. Éramos tres cuerpos no sólo gozando del sexo juntos, sino también de la complicidad que se había creado al convertir una fantasía en realidad. Una hora después, Ana y Sandro salían felices de mi casa, y yo mantuve la sonrisa tonta hasta caer dormida del relax que sentía mi cuerpo después de tantas sensaciones y orgasmos.

Felicidades a Ana y Sandro por esta fantástica relación libre que tenéis y que favorece y fortalece vuestra unión como pareja. Y gracias por permitirme participar y disfrutar un rato de esa bonita conexión vuestra. Ya estoy deseando que llegue el próximo desafío juntos...

PD: Besos enormes de la muñequita a su gatita.