Haciendo feliz a un amigo especial...su primer trío

21.07.2017

Llevábamos meses hablando con Laciter, un gran amigo y amante, de la posibilidad de convertir en realidad una de sus fantasías: un trío con dos mujeres. Aunque él quería que fueran dos mujeres especiales para él. No quería tener un trío con ninguna mujer desconocida, sino disfrutarlo con mujeres que realmente considerara importantes en su vida.

Normalmente, en el ámbito convencional es algo bastante complicado encontrar a dos mujeres que se agraden entre ellas y que les guste el mismo hombre y que estén dispuestas a compartir un juego a tres, pero el mundo liberal nos da muchas más opciones. Pronto encontramos esa mujer increíble dispuesta a participar en el juego: la dulce y excitante Carla. Y nosotras, Carla y Afrodita, estábamos más que dispuestas a hacerle ese regalo a Laciter, que, claramente, sabíamos que iba a ser para los 3.

Laciter ya llevaba unos pocos meses teniendo sus primeras experiencias liberales, aunque siempre en entornos de fiestas multitudinarias. Por eso, Laciter deseaba tanto tener una experiencia única e íntima. De hecho, Laciter y Carla, con el afán de darle aún mayor intensidad al juego, decidieron no tener relaciones sexuales entre ellos hasta que el trío fuera consumado. Pero, las agendas de todos los implicados, desde el momento en que se tomó la decisión de cumplir con la fantasía, se complicaron. Y no fue hasta casi 3 meses después de la primera propuesta que la providencia nos permitió a Carla y a mí, prepararle una sorpresa un día cualquiera, un martes y 13 de esta primavera del 2017. Se nos cancelaron otros planes y rápidamente pusimos la maquinaria en marcha. Yo reservé una habitación de un famoso hotel por horas de Barcelona y quedé con Laciter para "cenar", supuestamente. Y Carla se encargó de comprar bebidas y cena para la ocasión.

Así, a las 21h tenía a Laciter todo arreglado para ir a cenar, sin tener idea de dónde le llevaba. Carla iba a esperarnos en la entrada del parking del local. La cara de Laciter de sorpresa, ilusión y excitación al ver a Carla allí de pie en el supuesto parking de un restaurante es difícil de describir. Se quedó sin palabras, raro en él, cuando Carla subió al coche. Ahí, claro está, ya entendió lo que estaba ocurriendo y la fantástica encerrona que le habíamos preparado.

Entramos en el hotel y al abrir la puerta de la habitación que nos habían asignado, nos esperaban una enorme cama redonda, un jaccuzzi y un sofá tantra. Vaya, casi todo lo necesario para asegurar una noche de lujuria. El resto, lo llevábamos Carla y yo en nuestras bolsas (juguetes y cosmética erótica de todo tipo) y puesto encima (lencería de lo más sugerente).

Empezamos a desnudarnos entre nosotras, mientras él observaba aún atónito la escena, y, eso sí, se iba desnudando. Pronto acabamos todos en la cama, probando todas las posiciones y combinaciones a tres posibles. Luego, pasamos a probar también todas las opciones a 3 del sofá tantra. Añadimos algunos juguetes a la fiesta y, eso sí, muuucho lubricante. 

Una de las mejores escenas, que siempre tendré grabada en mi retina, ocurrió cuando, llevando yo puesto un arnés con un dildo doble (pene de silicona), que entraba en mí a la vez que penetraba yo a Carla, ella chupaba con energía el miembro erecto y duro de Laciter. Como, además, la habitación disponía de espejos en puntos estratégicos, los tres podíamos disfrutar de la escena al completo. Finalmente, los tres tuvimos un orgasmo simultáneo, cosa que no me había ocurrido nunca antes con más de una persona.

Tras semejante clímax, acabamos con un relajante baño de burbujas en el jaccuzzi mientras nos acariciábamos a tres. Un gran final para una noche inolvidable, no sólo para Laciter.

Gracias Carla y Laciter, por ser unos grandes amantes, amigos y compañeros de juegos.