Mi primer trío...por Dave Laciter

21.07.2017

Dice el refranero popular que en trece y martes ni te cases ni te embarques. Qué poco me esperaba yo que en un día condenado por la cultura popular como el de la mala suerte, fuera a ser para mí como uno de los días donde me sentí  el ser más afortunado de la tierra.

La historia empieza siendo recogido para ir a cenar y celebrar un acontecimiento con una mujer a la que quiero, sí quiero, porque en el mundo liberal hay sentimientos y son fuertes. Ella, Afrodita, había elegido el restaurante, la hora y conducía hasta allí, serpenteando por las calles de Barcelona. Me pareció raro que nos fuéramos a la otra punta de la ciudad, pero, me dijo que había un sitio al que le hacía mucha ilusión llevarme. No mintió.

Al entrar en el parking del supuesto restaurante, la vi, un ángel rubio de piel de seda y alma de ninfa seductora, esperando con su vestido corto negro y una bolsa en la mano: Carla nos esperaba paciente. En ese momento, yo todavía no había atado cabos, y completamente descolocado me imaginé que íbamos a cenar los tres, ya que entre nosotros existe un cariño muy especial. No tardé en darme cuenta de lo equivocado que estaba.

Entramos en un conocido "love hotel" de Barcelona, que yo no había pisado antes,  y el recepcionista, de manera muy profesional, nos acompañó hasta la habitación. Me sorprendí observando la estancia mientras ellas hablaban de temas más mundanos, como si lo que fuera a pasar no fuera extraordinario para ninguno, pero lo fue, para los tres. Tras un par de fotos enviadas a unos amig@s comunes clave para dar envidia, los besos, abrazos, caricias, se empezaron a suceder casi de inmediato, primero entre ellas. Luego, mis dedos empezaron a explorar por debajo de la ropa a Afrodita, mientras nos besábamos los tres. Y me di cuenta que mi mano exploraba la intimidad de Carla al mismo tiempo. Parecía que mi cuerpo supiera lo que tenía que hacer mientras mi cabeza no, que se mantenía a la expectativa. La saliva, el sudor, la pasión empezó a darse rienda suelta entre los tres. Hubo momentos especiales, como cuando mientras yo penetraba a Afrodita y CarlaBcn la masturbaba con un vibrador, o cuando nos mirábamos los tres en los múltiples espejos, o cuando charlábamos amigablemente en el jacuzzi.

Tres escenas destacaron especialmente y los llevaré para siempre en mi corazón y mi memoria. La primera fue cuando nos follamos los tres a la vez, yo a Carla y ella a Afrodita con un arnés. La segunda fue el momento sofá tantra que me regalaron para mi placer y la explosión de orgasmos simultáneos que tuvimos los tres para caer extasiados y besándonos. 

Una noche maravillosa con dos mujeres maravillosas. Gracias por el regalo de vuestra presencia. Sólo debo añadir que la gente convencional piensa que el mundo liberal es solo carne, lujuria y cuerpos, pero el amor, la ternura, el cariño con el que me prepararon la sorpresa, la pasión demostrada, la intimidad, conexión y compenetración entre los tres, les demostraría todo lo contrario.