Mi primera experiencia liberal

24.12.2016

Os voy a contar cómo descubrí con 22 años mi libresexualidad. Un apuesto e interesante cuarentón, J, cargo intermedio de la empresa donde yo trabajaba, me invitó, tras una intensa jornada laboral, a ir a casa de una pareja de amigos (el marido de la pareja también trabajaba para la misma empresa) a tomarnos algo y celebrar el gran día. Yo, inocente y muy predispuesta a hacer de acompañante del cuarentón, no me lo pensé ni un segundo.

Llegamos a un piso normal de pareja de treintaytantos en el centro de la ciudad de Barcelona. Todo parecía normal. Una celebración más. Se sirvieron unas copas, se puso música de fondo y se estaban contando anécdotas y chistes varios. No había pasado ni una hora así que mi tremendo cuarentón empezó a tocarme en la entrepierna allí mismo, en el salón, delante de la otra pareja. Curiosamente, no noté miradas de sorpresa por parte de la pareja, sino sólo de deseo. Entonces, J empezó a desnudarme ante los ojos del resto. Yo me sentía muy cómoda y excitada en esa situación, aunque era mi primera vez de desnudo en público (sin contar la playa, claro está) y con la connotación sexual tan presente. Los dos componentes de la otra pareja se acercaron y acabaron de desnudarme. J también se encargó de liberar a la otra chica de su ropa, y ellos, no sé ni cómo, perdieron sus camisas y pantalones.

Acabamos los cuatro entrelazados en el sofá. Ahí se dio mi primer beso con una mujer, mi primera experiencia grupal y la primera vez que sentí que yo estaba tremendamente cómoda en ese entorno, disfrutando de varios cuerpos a la vez y dejando ser disfrutada por ellos. Pasamos un par de horas recorriéndonos todos los cuerpos, todos con todos. Yo no quería perderme ni un detalle de esa experiencia, porque, ingenua de mí, pensé que quizá iba a ser la única vez en mi vida que se alinearan los astros para proporcionarme semejante placer. Agotada, acabé durmiéndome sola en la habitación de invitados; pero, al poco rato, noté unas manos pequeñas y suaves acariciándome...Era la otra chica del grupo. Así, pude el mismo día reconocerme como liberal y bisexual.

Ahora sé, y entonces no era nada consciente de ello, que era un caramelito para ellos y que suponía un gran reto y una enorme excitación introducirme en su mundo liberal. Nunca podré agradecer lo suficiente que me abrieran las puertas de esa libertad sexual que ya no he podido nunca desligar de mi vida.